La mirada de género y decolonial en nuestra información

Aunque este tema es muy amplio, os dejamos algunas ideas para tener en cuenta y no reforzar los estereotipos sexistas y racistas que en muchos casos se lanzan desde los medios de comunicación.

Nombra a las mujeres, haz visible su presencia: puedes desdoblar el masculino y el femenino, feminizar los cargos (la arquitecta, la médica, la abogada, la ingeniera…), mencionarlas con nombre y apellidos (decir ‘Soraya Sáez de Santamaría’ en vez de ‘Soraya’, como hacen muchos medios…).

Opta por el uso de genéricos no marcados. Algunos ejemplos: ‘la ciudadanía’ en vez de ‘los ciudadanos’; ‘el alumnado’ en vez de ‘los alumnos’, ‘la clase política’ en vez de ‘los políticos’, ”el equipo’ en vez de ‘los trabajadores’, ‘el personal administrativo’ en vez de ‘los administrativos’, ‘el pueblo argentino’ en vez de ‘los argentinos’…

Evita nombrar a las mujeres en función de un hombre (como esposa de, por ejemplo). Ten en cuenta que cuando se habla de mujeres con relevancia pública, siempre se hace referencia a su estado civil y a su aspecto, algo que no se suele hacer en el caso de los hombres.

Evita mencionar a las mujeres como grupo subalterno. Un ejemplo de lo que no hay que hacer: “Unos cien manifestantes, incluidas algunas esposas e hijos…”.

Trata de no uniformizar el género femenino: habla de ‘las mujeres’, no de ‘la mujer’ como si fuese un ente homogéneo.

Evita la presunción de que el público lector está formado sólo por hombres (cosas como: “Cuando alguien se deprime, pierde interés por su esposa e hijos”).

Nombra a las mujeres como sujeto activo de la frase: en vez de “Juana Pérez ha sido nombrada vocal del Tribunal”, puedes decir: “Juana Pérez ocupará el cargo de vocal del Tribunal”.

Diversifica las fuentes: busca expertas y expertos diferentes, no solo por cumplir una “cuota” de diversidad.

Huye de los roles e imágenes estereotipadas y busca nuevos referentes masculinos y femeninos.

Amplía la visibilización de las mujeres como objeto de noticia y como fuente de información.

Usa testimonios de las propias protagonistas y huye de declaraciones sensacionalistas y anecdóticas.

Contextualiza las situaciones de injusticia, conecta causas y responsabilidades.

No eches mano de los discursos catastrofistas o sensacionalistas cuando se hablar de migración: “la llegada masiva de inmigrantes”, “una oleada de inmigrantes”, etc.

Visibiliza la capacidad de las mujeres para luchar contra las situaciones de pobreza y violencia.

Enfoque de la diversidad para salir del androcentrismo y el etnocentrismo.

Revaloriza temas y secciones considerados de forma peyorativa como ‘blandos’ donde, no por casualidad, hay más mujeres como redactoras y protagonistas de la información. Por ejemplo economía o internacional.