El ciclo del periodismo ciudadano

Sois una organización, colectivo o asociación y queréis iniciaros en el periodismo ciudadano. ¿Cómo hacerlo? Aquí os dejamos algunas claves.

  1. Formar un grupo o iniciativa: definir un objetivo común, el público objetivo al que queremos llegar y qué recursos vamos a compartir.
  2. Documentarse sobre el tema a partir de distintas vías: investigar en redes sociales, montar seminarios invitando a personas especializadas, jornadas, encuentros, entrevistas, leer otras noticias que ya se hayan escrito, encuestas a la ciudadanía en redes como Instagram, Twitter o a pie de calle.
  3. Buscar alianzas con actores que nos puedan ayudar a conseguir recursos, fuentes o mayor alcance y mejora del impacto de nuestra iniciativa. Pueden ser instituciones (ONGD, universidades), otros medios, periodistas, asociaciones…
  4. Consensuar criterios de producción periodística y de calidad. Hay que tener en cuenta el enfoque de género y decolonial, el tono de lo que se va a elaborar o el formato. Si se usa información que se ha encontrado por redes sociales es muy importante verificar los datos y el contenido. Si no contrastas puede ser que ser que te enfrentes a fotos manipuladas, como ha ocurrido en algunos casos con Siria.
  5. Comienza el proceso de producción de los materiales (artículos, vídeos, galerías de fotos, podcast…). Se puede jugar con diferentes formatos multimedia y propuestas según el público destinatario y el objetivo que hayamos pensado. Una clave del periodismo ciudadano también es jugar, aprender y pasárselo bien. Por eso cuando comenzamos a elaborar cualquier noticia o nos embarcamos en una iniciativa colectiva está bien que pensemos desde una perspectiva multimedia.
  6. Difusión del material elaborado. Aquí se recomienda elaborar un calendario compartido y unos breves criterios de difusión teniendo en cuenta las alianzas mapeadas y contactadas anteriormente.

¿Cómo verificamos una información o una imagen que encontramos en redes sociales? Os dejamos unas cuantas pistas:

  • Sé escéptico o escéptica.
  • Revisa la fuente y comprueba que es fiable.
  • Investiga la historia online de la fuente. Hay que comprobar los perfiles de redes sociales de la fuente, si lleva mucho tiempo abierto, si es un bot, si es coherente lo que pone (hoy tuitea desde un sitio y mañana desde otro país).
  • Contacta con la fuente.
  • Verifica que el contenido es original y auténtico. Puede ser que haya partes descontextualizadas.
  • Verifica los datos: selecciona trozos de texto y búscalos en Google.
  • Comparte contenido con colegas a ver qué les parece, si les cuadra o no.
  • Confirma la fecha y que no es de otro año.
  • En el caso de las imágenes comprueba siempre las fuentes, si la foto está firmada y de dónde procede. Se pueden usar servicios online que te proporcionan metadatos o nos muestran si la foto ha parecido en otras páginas (TinEye o Google Search Image).
  • Poner en cuarentena las informaciones no profesionales. Cuentas de redes sociales sin nombre, de activistas o de grupos mediáticos con poco rigor.
  • Comprobar el contexto. Mirar varias fuentes de la misma noticia. En varios medios, con distinta ideología para ver coincidencias y posibles disensos.
  • En caso de duda, nunca, nunca ayudar a la difusión de la foto o noticia.